Castillo El Cortijo

Todo comenzó en el siglo XX, en la década de los 30; para esa época vivía en Puerto Rico un distinguido y acaudalado hombre de empresas conocido como Don Secundino Lozana Cepa. Lozana era un peninsular que se dedicaba a la administración de tres ingenios azucareros, uno de ellos la Central Vannina en Río Piedras, ubicado en la salida a Caguas. La esposa de Lozana, Doña Josefina Fabián, era una hija de Don Rafael Fabián, importante comerciante y propietario radicado en la vieja capital, también español y líder de varias organizaciones cívicas de sus compatriotas tales como la Casa de España, la Sociedad de Auxilio Mutuo, clubes deportivos, y otros.

Los esposos Lozana Fabián deciden hacer su casa de veraneo en Barranquitas y contratan a un destacado arquitecto de nombre Rafael Carmoega Morales que había invertido sus pasados dieciocho  años en el servicio público, entre sus grandes proyectos se destacan: El Capitolio, La escuela de medicina tropical, El edificio de General Electric, El teatro y la Torre de de Universidad de Puerto Rico luego de terminado este ultimo proyecto decidía irse por completo a la práctica privada. Era Rafael Carmoega Morales, quien tenía un sólido historial de ejecución de edificios cívicos en el idioma del “revival” español. A pesar de su relativamente poca experiencia privada, su reputación y profesionalismo eran conocidos a los esposos Lozana Fabián, quienes lo contratan para su nuevo hogar.

En el caso de Lozana y Carmoega, se daría como pocas veces el junte perfecto entre cliente y diseñador. Lozana y su esposa deseaban una casa que expresara una españolidad (entiéndase castellanidad) acendrada, patriotera y arrogante, y Carmoega, recientemente integrado de lleno a la práctica privada, encontró el taller libre para crear y expresar su excelencia en este estilo.  Su pasión  por la arquitectura lo convirtió en baluarte de la profesión en su patria, dejando "EI Cortijo" en Barranquitas como  una de sus más logradas y hermosas creaciones.

Los lugareños al ver tan majestuosa casona, quinta o hacienda muy distinta a la típica construcciones que se realizaban en aquella época en el centro de Puerto Rico, llamaron desde el principio al hogar de los Lozana Castillo El Cortijo, actualmente se puede percibir la misma esencia de lo que vieron levantar tan arrogante hogar y si sus paredes hablaran contarían grandes historias de leyendas, acontecimientos y memorias de tiempos remotos y importantes para nuestro país. 

El Cortijo fue declarado Patrimonio Historico edificado en 2003 luego de una larga investigación por el Instituto de
Cultura de Puerto Rico y encontrar que este es la ultima propiedad de importancia del estilo Revival Español y también por la contribución del Arquitecto Rafael Carmoega en nuestra Isla.

 

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